La capital del azulejo
Onda, en la Plana Baixa, es uno de los grandes centros de la industria cerámica europea: sus fábricas producen azulejo y pavimento que se venden en más de cien países, y el municipio acoge el Museo del Azulejo y una red de empresas auxiliares de esmaltes, maquinaria, embalaje y logística. Su castillo de las trescientas torres domina el valle.
Más del 10 % de sus 1.690 empresas es industrial y el 42 % trabaja en comercio, transporte y hostelería.
Una industria exportadora con mucha documentación técnica y comercial.
La inteligencia artificial ayuda a vender y atender sin multiplicar la oficina.
Su casco antiguo sube hacia el castillo.
La autovía y la carretera hacia Vila-real y Castellón la ponen a veinte minutos del puerto, por donde sale buena parte de su producción.