Invernaderos, playa y una ciudad que no deja de crecer
Roquetas de Mar ha superado los 110.000 habitantes gracias a dos motores. El primero es el campo: forma parte del Poniente almeriense, el gran mar de invernaderos que abastece de tomate, pimiento, pepino y calabacín a media Europa durante el invierno. Comercializadoras, cooperativas, almacenes de manipulado, semilleros, empresas de plásticos, riego y transporte frigorífico trabajan sin parar de septiembre a junio. El segundo es el turismo: la Urbanización de Roquetas y Aguadulce reúnen hoteles, apartamentos y restaurantes con turismo nacional y europeo.
El 38 % de sus 6.200 empresas trabaja en comercio, transporte y hostelería, y un 12 % en construcción. La ciudad tiene una población muy diversa, con vecinos de Marruecos, Rumanía, el África subsahariana, Reino Unido y otros países.
Una campaña agrícola con pedidos diarios, una temporada turística y clientes que hablan muchas lenguas: tres razones para que la inteligencia artificial aporte aquí desde el primer día.
Las empresas auxiliares del campo (plásticos, estructuras, riego, fitosanitarios, semillas, transporte frigorífico) viven al ritmo de la campaña, con pedidos urgentes de agricultores que no pueden esperar.