Diseño gráfico en Jaén: el reto de no parecerse al vecino
Con más de 66 millones de olivos, según la Diputación, es lógico que media provincia use el olivo en su imagen. El problema aparece en la estantería o en los resultados de búsqueda: diez etiquetas verdes y doradas con una rama estilizada, una junto a otra, y el cliente sin saber cuál elegir. Lo mismo ocurre con los alojamientos que usan siempre la misma foto de un atardecer sobre el olivar.
Por eso empezamos cada proyecto con preguntas antes que con bocetos. ¿Qué tiene tu finca que no tenga la de al lado? ¿Una variedad poco común, una altitud, una historia familiar, un molino antiguo? De ahí sale una identidad que se reconoce sin necesidad de leer el nombre.
Un símbolo propio
Un detalle real de tu finca, tu edificio o tu oficio suele funcionar mejor que el olivo genérico.
Color con intención
Salir del verde y oro puede ser la forma más rápida de destacar en un lineal lleno de aceites.
Tipografía con carácter
Una letra bien elegida transmite tradición, frescura o técnica sin necesidad de ilustraciones.
Sistema, no solo logo
Reglas claras para que etiqueta, web, furgoneta y redes parezcan de la misma marca.