Diseño gráfico en Ávila: el reto de no repetir la muralla
La muralla abulense mide 2.516 metros, tiene 87 torreones y nueve puertas, y desde 1985 forma parte, con la Ciudad Vieja y sus iglesias extramuros, del Patrimonio Mundial. Es normal que tantas marcas locales la usen: almenas en el logotipo, torres en el envase, el perfil de la ciudad en la carta. El problema es que, cuando diez negocios de la misma calle cuentan la misma imagen, ninguno se recuerda.
Un buen trabajo de identidad empieza por preguntarse qué hace distinto a tu negocio y no a tu ciudad. A veces la respuesta es la muralla, y entonces hay que dibujarla de una forma que nadie haya usado. Otras veces está en el granito, en el oficio de la familia, en un producto concreto o en el paisaje de la sierra.
El material
Texturas y tonos del granito gris de la ciudad y la sierra, lejos del dorado genérico de muchas marcas turísticas.
El oficio
Herramientas, gestos o procesos de tu trabajo convertidos en un símbolo sencillo.
El producto
La forma de una judía, el corte de una pieza de carne o una uva de garnacha como punto de partida.
El paisaje
Gredos, el Tiétar, los pinares del Alberche o la llanura de La Moraña, según dónde estés.